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21 de Junio.Schubert, A la música (An die Musik) Elisabeth Schwarzkopf.

Aunque en este calendario no me fijo en la fechar para poner una u otra cosa , hoy día europeo de la música , voy a hacer una excepción. Se trata de un lied compuesto por Schubert a partir de un poema de su amigo Franz von Schober en honor a la música. Transcribo la letra traducida.

Oh, arte benévolo, en cuántas horas sombrías,
cuando me atenaza el círculo feroz de la vida,
has inflamado mi corazón con un cálido amor,
me has conducido hacia un mundo mejor!

Con frecuencia se ha escapado un suspiro de tu arpa,
un dulce y sagrado acorde tuyo
me ha abierto el cielo de tiempos mejores.
¡Oh, arte benévolo, te doy las gracias por ello!


Hoy puedo poner un vídeo y encima de la grandísima Elisabeth Schwarzkopf.




8 de Mayo. Hugo Wolf - "Kennst du das Land" - Schwarzkopf

La fascinación que sintió Goethe cuando visitó Italia le llevó a escribir no sólo su famoso libro Viaje a Italia sino también poesías como esta Kennst du das Land ( Conoces esta tierra? ) que ha sido musicada por compositores de la talla de Beethoven, Schubert, Schumann y Liszt. La que pongó hoy es la realizada por el compositor austriaco Hugo Wolf. Canta la maravillosa Elisabeth Schwarzkopf




9 de Abril. Richard Strauss: Im Abendrot. Elisabeth Schwarzkop, Georg Szell.

Los últimos años de la vida de Richard Strauss no fueron fáciles. Que el nazismo le hubiera hecho la vida muy difícil en los años 40 no había bastado para disipar las dudas sobre sus relaciones con el régimen, por lo que en primer lugar le bloquearon sus derechos de autor. Por fin en 1948 un Tribunal le exonera de toda culpa. En ese momento es cuando compone lo que se llaman sus cuatro últimos lieder. Se trata de la orquestación de cuatro poemas , uno de Joseph von Eichendorff y tres de Herman Hesse. El primero , Im abendrot, El ocaso, es tan sobrecogedor como sereno:

Con penas y alegrías,
mano a mano, hemos caminado.
Reposemos ahora de nuestros viajes,
en la tranquila campiña.

A nuestro alrededor se inclinan los valles,
ya la brisa se ensombrece.
Sólo dos alondras alzan todavía el vuelo
soñando de nuevo en el oloroso aire.

Acércate y déjalas trinar,
pronto será hora de dormir,
para que no podamos perdernos
en esta soledad.

Oh, inmensa y dulce paz,
tan profunda en la puesta de sol,
qué fatigados estamos por haber caminado.
¿Será esta, entonces, la muerte?